3.2.05

Peán 1




Peán 1. Sobre cómo mantener un Imperio.


Desperté y olí la espesura del ambiente, que sólo estaba en mi cabeza...
Maldije la mañana y la hora de despertar. Estuve toda la noche esperando a que llegara; dormí mal por el barrunto de la contienda, apoyada la cabeza sobre el cuero.
Y mientras bebía y divagaba la mirada sobre las columnas de humo (que anuncian que no vienen porque esos malnacidos nunca se fueron) mascullaba la Oda a Neoptolemo y juré sin emoción, ni sentimiento loable que inspire un solo verso a los poetas que canten mañana sobre lo que hoy suceda, que hundo mi gladius y mi paciencia en su costado a la mínima oportunidad.

Ya enfilo el camino... pues ¿dónde sino iba a estar?