28.1.05

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Comenzar una mudanza es la única excusa socialmente bien vista que puedo presentar para visitar Zara Home, "Home" de "hogar", no de "hombre".

Cómo explicar que cuando las veo con ese delantal bajero - que se desataría con un tironcito - ese pantalón suelto que sin embargo insinúa golosinas sobre las que retintinean los lazos del delantal, esas camisetas largas ajustadas por culpa de los botones que - como camisas de molinera del siglo XXI - ¡hacen tan obvio el significado de la palabra "voluptuosidad"!

Observarlas pasear - siempre con disimulo - entre las estanterías hace que me sienta en New York (en inglés, sí). Pienso en esa mujer, recién hecha, aun intentando independizarse de casa de sus padres, con su pelo negro cayendo sobre ese fondo gris (de) su uniforme sensualidad y madurez conseguida mediante química por expertos en imagen...

Todo verdad y todo mentira.

Le dije: "¿podrías probarte esta toalla roja de baño a ver cómo te queda?"
Y entonces descubrí que, sin el traje, dejaba de ser una desconocida en Nueva York (en castellano, ahora sí).


home: hombre en gallego.