Calippo

Este es Calippo. Me acompaña cuando viajo (físicamente). Aquí podeis verle en la estación de tren de Galway.
Dadas sus cuatro ruedas, Calippo reduce los efectos de la fuerza de rozamiento al mínimo mientras corretea a mi alrededor y tira ansioso de mi mano. Cuando me pierdo y dudo del camino adecuado a seguir hacia la terminal en el aeropuerto, le arengo "¡busca Calippo, busca!" y encuentra en un pelotazo. Se entretiene a oler el culete de otras maletas mientras esperamos en la cola para embarcar (su color verde resulta muy atractivo). También suele hacerse el remolón cuando pasamos por encima de aceras rudas y tira de mi brazo negándose a continuar sobre semejante terreno.
A veces es necesario que nos separemos durante viaje (y me da pena), por ejemplo, cuando he de dejarlo atado en el portaequipajes de la entrada del vagón en el tren o cuando ha de viajar con el resto de animalicos en la panza del avión. Más tarde, aparece en la cinta mecánica de los equipajes moviendo el rabo y saludándome dando salticos de alegría; lo cojo por el asa y vuelve a mi lado. En esos momentos, me parece el bichico más majo de todos los que pululan por las salas del aeropuerto.
El otro día me dió un susto, que de tan celosamente que custodiaba su contenido no quería soltarlo y me veía durmiendo con los mismos jayumbos cuatro días.

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