Se acerca la primavera, amor.

No deja de ser una coincidencia que me llame "G." y que me bautizara Kafka.
Debe de ser una coincidencia que el domingo trate de consumar una revolución y que suceda lo que suceda - como en la Primavera de Praga - echarán los tanques a la calle y todo se quedará en un sueño aunque, al igual que como sucedió entonces, servirá para perderles el respeto e iniciará la inexorable cuenta atrás hacia otra libertad.
Quizás sea sólo una coincidencia que tú estés en Praga y yo aquí luchando en la calle y que entre pedrada y pedrada me pregunte, como Kafka, si mediante la escritura se puede enamorar a una mujer.
O a lo mejor, sólo "a lo mejor", sea magia, una fuerza "allá (a)"

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